CUIDADOS DEL CÉSPED DESPUÉS DEL VERANO

Publicado por: Adrian Medina

Durante el verano, es habitual que aparezcan manchas amarillas y calvas en el césped. En este artículo te enseñamos cómo puedes hacer que reviva.

Manchas amarillas en el césped, calvas, zonas secas. ¿Te suena todo esto? No eres el único.

Durante el verano, nuestro césped está sometido a una dosis extra de estrés. Aumentan las temperaturas y las horas de sol, lo que puede hacer que las hojas se sequen o se quemen. Además, también sufre más pisoteo, que lo debilita.

En septiembre el césped vive una “segunda primavera”, un periodo con temperaturas suaves en el que su actividad aumenta antes de entrar en letargo para el invierno. Por eso es el momento ideal para arreglar los desperfectos provocados por el verano y prepararlo para la llegada del frío.

En este artículo te damos algunos consejos para revivir tu césped después del verano.

 

Cómo recuperar el césped al final del verano

Si ha crecido demasiado, el primer paso es hacer una siega a baja altura (2,5 o 3 centímetros) para que podamos trabajar más cómodamente. Recuerda afilar bien las cuchillas del cortacésped para que siegue limpiamente las hojas, en lugar de romperlas.

A continuación haremos una revisión profunda del césped. Así determinaremos cuáles son las zonas más afectadas y cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso. Los problemas más habituales son:

 

Manchas amarillas o marrones

La sequía es un problema habitual en las praderas. Bastará con que nos retrasemos una semana o dos en el riego para que empiecen a aparecer estas manchas, señal de que el césped nos demanda agua.

Para recuperar su verdor, aumenta la frecuencia del riego durante unos 15 días. Haz riegos largos y profundos, evitando siempre el encharcamiento para que el césped no desarrolle hongos. Al cabo de este tiempo, vuelve a regar con la periodicidad habitual.

La recuperación puede ser un poco lenta, es normal. Sin embargo, si notas que al pasar las semanas las manchas amarillas no desaparecen, e incluso aumentan, tal vez tu jardín tenga una plaga de gusanos. En este caso, la solución pasa por utilizar un insecticida específico.

 

Manchas redondas

A veces las manchas amarillas que aparecen en la pradera son redondas y localizadas. Si es tu caso, probablemente tu jardín esté infectado con hongos. Otro síntoma será un polvillo o musgo blanco sobre las hojas, según la especie de hongo.

El origen de estas plagas suele estar en el encharcamiento del césped. Puede ser por un riego excesivo o por fugas en el sistema de riego automático.

Los hongos son resistentes y se reproducen rápidamente, por lo que lo mejor es aplicar un fungicida que acabe con ellos de raíz.

  

Calvas y zonas con baja densidad de césped

Las zonas de calvas suelen deberse a que el suelo está compactado.

La compactación se produce cuando los recortes de césped, las raíces, las hojas secas y la tierra forman una capa de materia sólida (denominada ‘fieltro’) sobre el suelo. Esta capa impide la oxigenación del césped y hace más difícil que el agua penetre hasta las raíces. Además, la compactación se ve favorecida por las pisadas, por lo que es común que aumente durante el verano.

Para solucionar la compactación, debemos realizar un escarificado. Esta labor consiste en arañar la superficie del césped con un rastrillo o una escarificadora para levantar la capa de fieltro.

La escarificación es un proceso agresivo con el césped y puede darnos la sensación de que lo estamos estropeando. Pero en realidad se trata de una labor muy necesaria para mantenerlo sano. Tras escarificar, retiraremos los restos de fieltro con un rastrillo, con cuidado de no cerrar los surcos que hemos abierto en el suelo.

A continuación podemos realizar también un aireado o pinchado. Como indica su nombre, consiste en pinchar el césped con púas que penetran profundamente en la tierra, dejando agujeros que permitirán la entrada de oxígeno y agua.

Escarificar y airear son labores que deben realizarse en otoño en todo el césped para sanearlo y prepararlo de cara al invierno. Tras el verano, podemos limitarnos a hacerlo únicamente en las zonas más dañadas.

Una vez hayamos realizado estas labores, rellenaremos los huecos con arena o con una mezcla de abono y arena (recebado) para mantener el drenaje del suelo. Antes de hacer esto podríamos también resembrar, pero esto lo dejaremos para más adelante durante el otoño.  

Si necesitas ayuda para recuperar el estado de tu césped después del verano, en Viveros González podemos ayudarte. Ponte en contacto con nosotros y te asesoraremos.

 

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