Plantas que cambian de color en otoño: crea un jardín cálido y otoñal
Cuando pensamos en el otoño, una de las primeras imágenes que nos viene a la cabeza es la de los árboles cubiertos de hojas amarillas, naranjas y rojizas.
Y en concreto, hay ciertas especies que en esta estación dan un cambio espectacular, y que son una muy buena opción para crear un jardín cálido y colorido.
¿Quieres saber cuáles?
Pues toma nota, porque aquí te hablamos de varias plantas que cambian de color en otoño y que pueden darle un aspecto completamente diferente a tu jardín durante estos meses.
Empezamos.
7 plantas que cambian de color en otoño y llenarán tu jardín de vida
Antes de empezar, una pequeña aclaración.
Las especies que hemos seleccionado pueden cultivarse en jardines de clima mediterráneo, como los que encontramos en la Costa del Sol, siempre que les proporcionemos las condiciones adecuadas.
Y esto es muy importante.
Cuando elegimos las plantas para nuestro jardín, debemos tener en cuenta el clima de nuestra zona, las características del terreno y las necesidades de cada especie.
Al final del post te hablamos más en detalle sobre esto. Pero primero, vamos a ver las plantas de esta lista.
1. Liquidambar styraciflua (liquidámbar)
Empezamos con uno de los árboles más espectaculares del otoño.
Durante la primavera y el verano, el liquidámbar luce unas hojas verdes con cinco puntas, muy parecidas a las de algunos arces. Pero cuando empiezan a bajar las temperaturas, esas hojas se transforman.
Primero adquieren tonalidades amarillas y anaranjadas, que poco a poco dan paso a colores rojizos e incluso púrpuras.
El resultado es un árbol que parece reunir todos los colores del otoño en una misma copa.
Para crecer bien necesita una ubicación soleada, un suelo profundo y ligeramente ácido, y riegos regulares, sobre todo durante los meses más calurosos.
Ten en cuenta que puede alcanzar un tamaño considerable, por lo que es una especie más adecuada para jardines amplios.
2. Ginkgo biloba (ginkgo)
El ginkgo es un árbol muy especial.
Para empezar, es una de las especies de árboles más antiguas que existen, con una historia que se remonta a millones de años.
Además, sus hojas tienen una forma de abanico muy característica que lo hace fácil de reconocer.
Durante la primavera y el verano presentan un color verde intenso, pero en otoño se vuelven de un amarillo dorado precioso.
Y cuando empiezan a caer, forman una alfombra amarilla alrededor del tronco.
El ginkgo necesita bastante luz y un terreno que permita evacuar bien el agua. Una vez establecido, tolera bastante bien el calor, aunque durante los veranos mediterráneos agradece los riegos de apoyo.
Es un árbol de crecimiento lento que, con los años, puede alcanzar una altura considerable.
3. Parthenocissus quinquefolia (parra virgen)
¿Quieres darle un toque otoñal a una pared, una valla o una pérgola?
Entonces la parra virgen puede ser una opción muy interesante.
Con la llegada del otoño, esta planta trepadora empieza a adquirir tonalidades rojizas hasta alcanzar un rojo intenso.
Además, es una planta que crece con bastante rapidez y puede cubrir superficies muy grandes.
Para cultivarla en la Costa del Sol, lo ideal es buscarle una ubicación donde reciba buena luz y algo de protección frente al sol más intenso del verano.
También necesita riegos regulares durante los meses de calor, sobre todo mientras está creciendo.
4. Lagerstroemia indica (árbol de Júpiter)
El árbol de Júpiter es una de esas plantas que nos permiten disfrutar de un jardín lleno de color durante buena parte del año.
En verano produce unas flores muy vistosas, que pueden ser rosas, blancas, rojas o violetas, según la variedad.
Pero su belleza continúa cuando termina la floración.
Durante el otoño, sus hojas empiezan a adquirir tonalidades amarillas, anaranjadas y rojizas antes de caer.
Es una especie que se adapta muy bien al clima mediterráneo, ya que disfruta del sol y soporta las temperaturas elevadas.
Necesita un suelo con buen drenaje y riegos regulares durante el verano, especialmente cuando es joven.
5. Nandina domestica (nandina)
Pasamos ahora a una planta perfecta para quienes tienen un jardín pequeño o quieren decorar su terraza con macetas.
La nandina es un arbusto ornamental de hojas finas y alargadas que puede ofrecer una combinación de colores muy bonita. Sus brotes jóvenes suelen presentar tonalidades rojizas, mientras que las hojas maduras adquieren un color verde.
Con la llegada del frío, muchas variedades vuelven a teñirse de rojo, creando un contraste muy llamativo.
Además, algunas producen pequeños frutos rojos que permanecen en la planta durante parte del otoño y el invierno (pero si tienes niños y/o mascotas en casa, cuidado, ¡los frutos son tóxicos si se ingieren!).
La nandina se adapta bien al cultivo en maceta y puede crecer tanto al sol como en semisombra.
En zonas muy calurosas, como la Costa del Sol, es preferible protegerla del sol directo durante las horas centrales del verano.
6. Punica granatum (granado)
Seguro que conoces el granado por sus deliciosos frutos. Pero ¿sabías que también puede ser una planta muy decorativa durante el otoño?
En esta época del año, sus hojas empiezan a adquirir un color amarillo dorado antes de caer.
Además, el granado es una especie perfectamente adaptada al clima mediterráneo.
Le encanta el sol, soporta muy bien el calor y, una vez establecido, puede resistir periodos de sequía.
Para conseguir una buena producción de frutos, eso sí, conviene proporcionarle riegos regulares durante los meses más secos.
7. Cercis siliquastrum (árbol del amor)
El árbol del amor recibe su nombre por la peculiar forma de sus hojas, que recuerdan a pequeños corazones.
Es un árbol muy apreciado por su floración primaveral, cuando sus ramas se llenan de pequeñas flores rosadas. Pero en otoño sus hojas verdes van adquiriendo tonalidades amarillas.
Es una especie muy adecuada para jardines mediterráneos, ya que soporta bien el calor y los periodos secos una vez establecida.
Prefiere las ubicaciones soleadas y los terrenos con buen drenaje.
Además, su tamaño suele ser más contenido que el de otros árboles ornamentales, por lo que puede encajar bien en jardines de dimensiones medias.
Ya sabes cuáles son las mejores plantas que cambian de color en otoño
Como te decíamos al principio, cuando diseñamos un jardín es importante pensar en algo más que en lo bonitas que son las plantas.
Cada especie tiene unas necesidades concretas de luz, temperatura, agua y suelo.
Por eso, antes de plantar, debemos asegurarnos de que las especies que hemos elegido se adaptan bien a las condiciones de nuestra zona.
Por ejemplo, una planta acostumbrada a climas fríos y húmedos puede necesitar muchísima agua para sobrevivir a los veranos de la Costa del Sol.
Y si escogemos una especie que necesita mucha sombra para un jardín completamente soleado, lo más probable es que acabe sufriendo.
Elegir plantas adaptadas al entorno nos permite crear jardines más sostenibles, que aprovechan mejor los recursos naturales y necesitan menos intervenciones para mantenerse sanos.
También es importante respetar las características del terreno, conservar la vegetación existente siempre que sea posible y favorecer la biodiversidad. Al fin y al cabo, nuestro jardín forma parte de un entorno natural que debemos cuidar.
Y esto es algo que tenemos muy presente en Viveros González.
Además de ser un vivero, llevamos muchos años diseñando y cuidando jardines de todo tipo.
Nuestra experiencia nos permite seleccionar las especies más adecuadas para cada espacio y crear jardines bonitos y sostenibles.
¿Estás pensando en renovar tu jardín o quieres darle un toque más otoñal?
Ponte en contacto con nosotros y cuéntanos qué tienes en mente.
Estaremos encantados de ayudarte a darle vida.
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