Riego en verano: frecuencia, trucos para ahorrar agua y errores comunes
Llega el verano y tú te enfrentas al mismo dilema de siempre.
Por un lado, empieza a hacer más calor y tienes que darles más agua a tus plantas y al césped.
Pero tampoco te quieres dejar el sueldo en la factura de agua.
¿Qué haces?
La verdad es que el riego en verano requiere un equilibrio bastante delicado para no despilfarrar.
Pero hay algunos trucos.
En este post te explicamos distintas formas de optimizar el riego en verano para gastar menos agua y que tus plantas sigan verdes y radiantes.
Trucos de riego en verano para mantener tus plantas sanas y no gastar de más
Pon en práctica estos consejos y verás cómo lo notas.

1. No se trata de regar más, sino de hacerlo bien
Lo de que en verano las plantas necesitan más agua no es del todo cierto.
Porque no se trata de regar más veces… sino de hacerlo de forma correcta.
Y eso significa hacer riegos más profundos, en los que las plantas absorban una mayor cantidad de agua, pero sin necesidad de hacerlo diariamente.
Por supuesto, esto es una indicación general, pero cada planta tiene unas necesidades hídricas específicas.
Lo más importante es no encharcar el suelo, porque un exceso de agua puede provocar que las raíces se pudran y que aparezcan hongos.
2. El riego siempre en las horas de menos sol (y no solo por ahorrar)
Cuando riegas cerca del mediodía el agua no solo se evapora antes (sin que a la planta le dé tiempo a absorberla del todo, lo que te obliga a regar más a menudo).
Además, cuando la luz del sol incide sobre las gotas se amplifican, lo que puede producir quemaduras en las hojas.
Por eso también es importante que evites mojar las hojas durante el riego.
Y no solo eso.
Un exceso de agua en las hojas puede favorecer la aparición de hongos y otras plagas.
En los días de más calor puedes mojar las hojas con un pulverizador. Esto crea microgotas que no dañan las hojas pero sí les ayudan a mantener su nivel de humedad.
Si tienes plantas con flor, hortalizas o plantas que requieren mucha agua, lo mejor es regarlas por la mañana temprano. Así absorben el agua durante las horas más frescas y están preparadas para resistir el calor del día.
3. A cada planta lo suyo
Ya sabes que al final cada planta tiene sus propias necesidades.
Si es un jardín con plantas mediterráneas o con crasas, puedes dejar incluso que el sustrato se seque por completo, porque lo resisten bien.
En cambio, con las plantas tropicales debes tener más cuidado.
Algunas necesitarán que pulverices las hojas, como te decíamos más arriba, y además tendrás que asegurarte de que el sustrato se mantenga siempre húmedo (pero no encharcado, ojo).
Por otro lado, las macetas disponen de menos sustrato y las raíces tienen poco espacio para crecer, así que estas plantas sí tendrás que regarlas más a menudo.
4. La tierra adecuada ayuda a ahorrar agua
Esto ya te lo hemos explicado en un post anterior, en el que te hablábamos sobre cómo escoger el tipo de tierra adecuado para tu jardín.
Una adecuada proporción de suelo arcilloso retiene mejor el agua y le permite a la planta absorberla.
Eso sí, si es demasiado arcilloso será propenso a encharcamientos.
Lo importante es encontrar la proporción óptima para tu jardín.
5. Protege tus plantas del calor
Si quieres regar menos, también es importantes que evites que el agua de tus plantas se evapore.
Eso lo puedes hacer, por ejemplo:
- Sembrándolas en grupo (para que formen microclimas húmedos).
- Protegiéndolas con un toldo.
- Cubriendo la tierra con mantillo (que retiene la humedad y regula la temperatura del suelo).
En este otro post te damos más ideas para proteger tus plantas de las altas temperaturas.
Y si en verano no estoy en casa, ¿qué hago con el riego?

Todos estos consejos te serán muy útiles para regar tu jardín.
Pero ¿qué pasa si te vas en vacaciones, o si te trasladas a una segunda residencia durante el verano?
Lo ideal en estos casos es que haya alguien que se encargue de regar tus plantas.
Sin embargo, en caso de que no conozcas a nadie, hay otras osas que puedes hacer:
1. Riego automático: la opción más cómoda (y también la más eficiente)
Si tienes un jardín grande o muchas plantas, instalar un sistema de riego automático es una inversión que compensa desde el primer verano.
Se trata de un sistema que riega tus plantas sin que tú tengas que hacerlo de forma manual. Funciona mediante un programador que controla cuándo y durante cuánto tiempo se activa el riego.
Lo puedes combinar con distintos tipos de instalación:
- Riego por goteo: ideal para parterres, huertos o zonas con muchas plantas en línea. Lleva el agua directamente a la base de la planta, por lo que ahorra mucha más agua que otros métodos.
- Aspersores: más adecuados para zonas amplias como el césped. Puedes ajustar la dirección y el alcance del agua para cubrir bien toda la superficie.
- Difusores o microaspersores: útiles para jardines con plantas más pequeñas o zonas con arbustos.
Y si quieres ir aún más allá, puedes añadir sensores de humedad para que el riego se active solo si la tierra está seca.
Además, hoy en día existen programadores inteligentes que se pueden controlar desde el móvil, para que ajustes el riego incluso estando lejos de casa.
Eso sí, ten en cuenta que no todas las plantas toleran bien el riego por aspersión. Algunas especies, como muchas plantas tropicales o aquellas con hojas aterciopeladas (como las begonias), son sensibles a que sus hojas se mojen con frecuencia.
En esos casos, es preferible optar por un sistema de riego por goteo o regarlas manualmente al pie.
2. Soluciones caseras: riego por capilaridad y botellas
Si no tienes un sistema instalado y solo vas a estar fuera unos días, puedes improvisar un riego lento con materiales caseros.
- Botellas con orificio: llena una botella de plástico, haz un pequeño agujero en el tapón y colócala boca abajo en la tierra. El agua irá saliendo poco a poco.
- Cuerdas o mechas: une una botella con agua y la maceta mediante una cuerda de algodón. La cuerda absorbe el agua y la va soltando a medida que la tierra se seca.
Estas soluciones son muy útiles para plantas en maceta y para ausencias cortas (hasta una semana).
3. Gel de riego y conos cerámicos: para estancias más largas
Otra opción práctica son los productos que liberan agua de forma gradual:
- Gel de riego: se mezcla con la tierra y retiene agua que se va liberando poco a poco. Dependiendo del producto, puede durar entre 1 y 3 semanas.
- Conos cerámicos: se rellenan con agua y se clavan en la maceta. Funcionan por capilaridad: el agua se filtra según lo necesite la planta.
Son muy fáciles de usar y una buena alternativa si no puedes instalar riego automático.
Apuesta por plantas que resistan mejor el calor y la sequía
Si vas a estar fuera durante periodos muy largos, una buena idea y compatible con las anteriores es sembrar plantas de bajo mantenimiento.
Las plantas mediterráneas, las crasas o las suculentas son ideales para eso. Aguantan bien las altas temperaturas y se desarrollan con poca agua.
En este post te damos varias ideas de plantas de bajo mantenimiento.
¿Listo para disfrutar del verano junto a tus plantas?

Estos son solo algunos consejos básicos que te permitirán ahorrar agua en verano.
Pero puedes ir más allá.
Por ejemplo, con un diseño de tu jardín adecuado puedes reducir todavía más el gasto en riego en verano y durante todo el año.
Si necesitas ayuda, nosotros podemos echarte una mano.
Ponte en contacto con nosotros y te daremos un diseño adaptado a las necesidades de tu jardín.
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